viernes, 6 de febrero de 2009

Amílcar


Por Conrado Ferre
En general es a la inversa, pero muchas veces la realidad supera a la ficción. O a la representación de la realidad, como pasa con los paisajes, tan emocionantes en vivo y tan cursis en fotografías o pinturas. Pero no cursis cool (años atrás no había que aclarar estas cosas, fucking posmos) sino cursis a secas: fotos tontas, pinturas idiotas. Pero quería ir a otro caso: es prácticamente imposible que a uno se le ocurra escribir algo sobre un perro de gendarmería que detecta marihuana; y si sucede, es muy improbable que llegue a ponerle un nombre tan exacto (por lo castrense o por lo burocrático, todavía no sé) como Amílkar. Aunque la k tal vez haya que atribuirla a un espíritu oficialista o, quien sabe, a uno filonazi, gustoso de las grafías que emulan el alemán. Bueno, pues ahí está la realidad, el perro existe y se llama Amílkar (el de la canción es con c, para que tenga una marca de cartapesta, de invención). Acá va la nota que acredita los hechos, la canción y el videíto minimalista
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